Ser nada, como lo que se dice viento en contra, como si no existiéramos ninguno, como si fallasen las palabras al salir de la boca. Ser absolutamente nada, como la campana del barco llamándonos en la noche o como si nos cegara una luz y nos quedáramos sin contorno. Ser eso, prácticamente nada, prácticamente barridos, prácticamente cero, mano sobre mano dormidos todo el día. Prácticamente olvidados de nosotros mismos y arrastrados a un lugar que no nos pertenece. Prácticamente vaciados, con los ojos del revés y las manos sin dedos.
Ser ninguno, como el hueco en una lista o la silla vacía del comedor; como si valiera el silencio, como si valiera la sombra. Sí, eso es. Ser sombra, al fin.
Ser la suerte de otra persona.
Estar en la suerte de otro.
Lo ha mentido el Mentiroso. 27.1.05
Comments:
Pues este post es mucho. Qué bonita forma de no ser nada :)
Hace tiempo yo también me sentía así, pero lo expresaba con menos poesía; me decía: "Si pudiera tomar vacaciones de mi vida, ausentarme, no digo morir, sino simplemente no estar, y que no fuera ni muy caro ni muy doloroso..."