todo es mentira Les tengo atadosmiéntemela vista atrás...y más que vendrá

 

Creo que ha pasado poco tiempo, y sin embargo cada vez que echo la vista atrás para recoger un instante, el tiempo se dobla, se triplica, se hace denso y me coloca las primeras canas en la barba; todo lo que ya ha pasado fatalmente pertenece al mismo engranaje, se repite con distintas máscaras y sólo podemos adivinar si estamos hechos del todo, si hay algo que no tendremos que superar más, o si la tozudez del tiempo nos pone el mismo fango en la boca.

Tengo querencia por las torres, el agua, las aves y un olor que no puedo confesar aquí; con esas y pocas constantes más he ido construyendo lo que parece que soy, y que -imperfecto, inacabado, aturdido- se descuelga de mí en los momentos malos para dejarme solo. He de encontrar una forma de no abandonarme en los momentos malos. Y de que el tiempo, cuando se escape, sea sólo para volver.

Entonces, con cuidado, para que la medida del tiempo sea exacta sólo se puede hacer de una manera: sobre una piel (la tuya, en todo caso) desnuda, hay que llevar el índice suavemente y sin despegarlo ni un momento desde la unión de cuello y cabeza, suave por encima de la aorta, hasta el nacimiento de la clavícula, bajar por la curva del pecho hasta la parte más alta de la cadera, completar el zig zag en la base del glúteo contrario, dar la vuelta completa y, llegados al final, tanto el tiempo transcurrido como la acción ejecutada serán únicos e irrepetibles.

Lo ha mentido el Mentiroso.

2.3.05


 

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