El jugador novato nunca va de farol. El ajedrez, el go y la rayuela no admiten faroles. El oponente derrotado siempre merece revancha. La mejor pareja de mus nunca está en la mano. Perdonar al enemigo es una vanidad para con uno mismo. En los pulsos, apuesta siempre por el que tenga menos brillo en la mirada. Perseguir a una amante es un juego; perseguir a la amante de un amante es hacerle trampa a las trampas. Si el teatro es juego, en los escenarios debería haber corredores de apuestas.
Me juego la vida a que tus ojos son los más hermosos.
Lo ha mentido el Mentiroso. 3.3.05