Despierta. Por las noches cae granizo. Mucho granizo, piedras pequeñas y grandes, que no me dejan dormir, por cerradas que estén las puertas y aunque me tape la cabeza con la manta. Entonces te miro dormir. Me da miedo tocarte, por si te despierto, pero a veces te acaricio la barba, un poco apenas. Muchas veces te agitas en sueños, y me desespero y te quiero despertar. Otras estás tranquilo y dormido como un niño, y en lo más profundo del sueño te doy besos en las mejillas.
A veces hablas. A veces dices mi nombre. Despierta, que ya no cae granizo. Granizo, te lo juro; no me lo estoy inventando, piedras tan grandes a veces como un ojo y pequeñas como canicas. Blancas, lisas, con estrías... caen a ráfagas, pero durante toda la noche ¿no te lo crees? Asómate por el balcón, mira qué blanco está el toldo ¿qué me dices ahora?
Lo ha mentido el Mentiroso. 29.4.05