¿Has visto al ángel de mi huerto? A veces le noto pasar, a dos palmos del suelo, impregnando de su olor a algodón sin recoger el huerto entero. Otras le confundo con una brisa que estremece la tierra, con un jirón de nube que aquí en las tierras altas empapa el suelo o entrando y saliendo a su capricho del aliento de los cerdos. Me gusta intentar verle, achicando los ojos, cuando creo que está pasando cerca o cumpliendo con su guardia. Entonces, sin temor, uso la ceremonia habitual para estos casos "Te cambio algo de mí por mí mismo", digo en voz alta y con la barbilla alzada.
No sé si por tímido o juguetón, no me responde. Pero a veces le oigo reír.
Lo ha mentido el Mentiroso. 30.5.05