Me encuentro preparando el repertorio para la sesión de cuentos de pasado mañana, eligiendo, desechando y memorizando. Una de las cosas que hago es agrupar greguerías de Don Ramón y fingir varias conversaciones. Para regocijo de todos vds., les dejo con algunas de ellas:
El agua no tiene memoria: por eso es tan limpia.
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Los que matan a una mujer y después se suicidan debían variar el sistema: suicidarse antes y matarla después.
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Lo que defiende a las mujeres es que piensan que todos los hombres son iguales, mientras que lo que pierde a los hombres es que piensan que todas las mujeres son diferentes.
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Amor es despertar a una mujer y que no se indigne.
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Al mar le gusta la impunidad y por eso borra toda huella en la playa.
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El viento es torpe: el viento no sabe cerrar una puerta.
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Si vais a la felicidad, llevad sombrilla.
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En los hilos del telégrafo quedan, cuando llueve, unas lágrimas que ponen tristes los telegramas.
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Al sentarnos al borde de la cama, somos presidiarios reflexionando en su condena.
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Cuando anuncian por el altavoz que se ha perdido un niño, siempre pienso que ese niño soy yo.
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Una de las mayores maldades de la vida es tirar la cerilla encendida al agua.
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La novia que regala una billetera al novio está empezando a administrarle.
muchas gracias, son una joya. Me quedo con esta, por antigua y tierna: En los hilos del telégrafo quedan, cuando llueve, unas lágrimas que ponen tristes los telegramas.