todo es mentira Les tengo atadosmiéntemela vista atrás...y más que vendrá

 

Motivos para un regreso

Todos somos sacos de palabras. Palabras buenas, palabras malas, palabras de, palabras contra, palabras del sí y del no, palabras de todos los quizá y sobre todo de los nunca. Palabras para ir, palabras para venir, para volver, acoger, tomar, despedir, acariciar en una frase, palabras de miedo, de mucho miedo, de querer, de buscar y amaestrar. De luz. De sombra.

De todas las palabras que nos contienen hay una, al menos una, que ya no volveremos a decir ni a escuchar, y fatal y felizmente no sabemos cuál es. Cuando esté completa esa lista de todas las palabras sin las que podremos sobrevivir el tramo de vida que nos quede, estaremos realmente en paz.

Cuando se cayó por última vez el servidor donde tan generosamente J. acogía esta página, sentí cierto alivio y sólo un leve deseo de avisarle de la caída para que me pusiera otra vez en línea. Como pasaban los días, y no me volvía la necesidad de escribir aquí como otras veces, lo dejé estar. Era como esos ex-fumadores felices a los que no molesta el humo, y se quedan mirando embobados como gira de la boca al techo. Nunca sabes si están pensando en "por qué me enganché a este veneno" o "qué ganas tengo de volver a dar una calada".

Debe de ser porque tener palabras ya vedadas para siempre nos lleva a escribir, a buscar dónde estén, que quiero volver aquí. O porque los vicios de verdad no se abandonan (un gesto al pasar bajo un arco, una forma de arrastrar los pies, una única manera de ahuecar la almohada, una mano en el cabello), y decir mentiras siempre es un asunto divertido.

Si hay alguien ahí, deje la puerta abierta para que salga el humo.
Bienvenidos otra vez.

Lo ha mentido el Mentiroso.

23.1.06


 

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