La calle se llena de gente, las persianas se desenrollan echando fuera en partículas el polvo del invierno, todo a través del aire es más nítido, los cuerpos se buscan,
hay una palabra para cada oído. El diablo está en la calle.
De repente todas las distancias se hacen más cortas, hay una ficción de que encontramos lo que queremos, piel, saliva, sudor, unas palabras que no nos dijimos pero que sí que buscaron otro oído.
Las calles se vacían de gente. El diablo está en los detalles.
Lo ha mentido el Mentiroso. 22.3.06