Ali Farka Touré, el musico Maliense que hace una década se retiró al campo y cambió el gurkel (instrumento de cuerda que sirve para comunicarse con los espíritus) y la guitarra por el cuidado de su huerto, murió ayer, y con él se muere un poco el blues, cuyo inicio situaba el propio Touré en África.
Rastreando un poco su biografía aparecen en seguida misterios, rumores, leyendas... que enriquecen la parte de personaje de este excepcional músico. Que no pare la música.