Tierna es la noche (La invasión, 1967) Ricardo Piglia
... querer tranquilizarme contra una lettera 22 cuando Luciana está tirada allá y es inútil. Andar buscando explicaciones, queriendo corregir no sé qué destino, escabulléndome culpas, fatalidad, pavadas por el estilo. Ganas, en el fondo, de torcer las cosas pero es tarde, cambiar los detalles, como si los detalles, decirle no seas estúpida, no te hagás la trágica Luciana, decirle chiquilina sonsa, señora mía, cualquier cosa para no verla ir acercándose bajo la lluvia, medio torcida por el agua, con la pollera pegada a los muslos y todo estaba decidido, y yo lo más tranquilo, cobijado en el alero, mirando llover y fumando y esperando que amaine.