Nací en un pueblo de menos de 10 000 habitantes, y allí he vivido la mayor parte de mi vida. Ahora me he mudado a una ciudad enorme, de avenidas anchas, llena de parques y de gente.
Paso junto al sports bar recién cerrado al lado de casa y descubro, como un fogonazo, que ya he estado allí. Fue cuando actuamos en la facultad de Historia, fue cuando vinieron a verme amigos de diversa procedencia y tomamos algo allí después de la función. Una de esas personas era V., que me está esperando en nuestra casa justo en la calle de al lado. Recuerdo también que esa fue la primera o casi la primera vez que pensé Qué guapa es esta mujer y reparo también por primera vez que la iglesia que hace esquina con mi nueva calle está dedicada al patrón del pueblo de donde salí.
Mientras me pregunto cuántos bares habrá aquí y cuántos santos en el santoral y si ambos recuerdos pueden estar relacionados, veo a V. en la caja del supermercado, con la vista fija en la puerta Estaba mirando si pasabas por aquí, me dice después.
Mientras paga y la espero en la puerta le hago un gesto llevándome un dedo a la sien y señalándola después. Ella se lleva un dedo al pecho y asiente con la cabeza Yo también estaba pensando en ti.
Lo ha mentido el Mentiroso. 25.5.07