El problema es la mirada, nos dijo el viejo pintor, maestro entre los maestros de su generación. La mirada sobre las cosas, puedes echarla feroz, dejarla caer, posarla suavemente y con amor. En resumen, que la cuestión no está en el objeto sino en la mirada.
Por motivos no demasiado agradables tuve que asistir a una misa completa. Supongo que la cuestión estuvo ahí, en la mirada.
Los niños se aburrían y se movían y yo veía en ellos lo que era cuando asistía de pequeño. Pero puedo decir que incluso disfruté viendo al cura realizando los gestos rituales, los movimientos certeros de sus manos. Si uno le invitan, por caso, a una boda bereber en medio del desierto, disfrutará del espectáculo, o si asiste a un ritual de consagración de la diosa de la fertilidad en Papúa participará de la fiesta. No voy a defender la religión ni las religiones, pero quizá el desapego de la mirada me hizo disfrutarlo de otra manera. Pensé en los curas de San Carlos Borromeo consagrando galletas María, pero no conseguí dejar de aburrirme en el sermón. Eso sí, aprecié que el cura era un hombre que manejaba bien el lenguaje, las fuentes y el discurso.
Lo mejor de todo fue que en varias ocasiones citó a San Tertuliano. Les juro que es cierto. He tenido que buscar en google para cerciorarme de que no estaba sufriendo una alucinación por mi obsesión enfermiza de escuchar a Federico cada mañana, simultaneado con M-80 (al fin y al cabo, ambos son humor), y he descubierto que San Tertuliano dijo lindezas como:
"¿No sabéis que cada una de vosotras es una Eva? La sentencia de Dios sobre vuestro sexo sigue vigente: la culpa debe existir también necesariamente. Vosotras sois la puerta del Diablo: sois las transgresoras del árbol prohibido: sois las primeras transgresoras de la ley divina: vosotras sois las que persuadísteis al hombre de que el diablo no era lo bastante valiente para atacarle. Vosotras destruísteis fácilmente la imagen que de Dios tenía el hombre. Incluso, por causa de vuestra deserción, habría de morir el Hijo de Dios."
Ya no sé si el cura del otro día se refería a San Tertuliano, mártir, o San Tertuliano, obispo. Porque hay más de uno.
Es lo que les faltaba a los tertulianos: un patrón. Y mártir. No sé dónde vamos a parar.
Lo ha mentido el Mentiroso. 24.5.07