![]() |
17/06/07
Leo al mismo tiempo Cartas del diablo a su sobrino y Todo está iluminado. Me encantan las historias que tienen demonio, sobre todo cuando éste habla de cómo nos ve a los humanos. Empecé los dos al mismo tiempo por casualidad y, aunque en principio no parece que tengan nada en común, a medida que avanzo en ambos encuentro una conexión más allá de lo evidente. No creo que Jonathan Safran Foer se haya inspirado en C. S. Lewis para su libro, incluso puede que no lo haya leído, pero en ambas historias -una, desde el lado de la fatalidad, otra, desde el de la acción- se pretende hacer un dibujo del destino y de la tenue posibilidad de realizar variaciones en la realidad.
Cito, para su goce: "Mi querido Orugario: He pensado mucho acerca de la pregunta que me haces en tu última carta. Si, como he explicado claramente, todos los seres, por su propia naturaleza, se hacen la competencia, y, por tanto, la idea del Amor del Enemigo es una contradicción en sus términos, ¿qué pasa con mi reiterada advertencia de que Él realmente ama a los gusanos humanos y realmente desea su libertad y su existencia continua?" "Mientras la orquesta de grillos coreaba la oscuridad, Brod permaneció en la carroza para ver el inicio de la fiesta sin que los hombres la molestaran. Los participantes del desfile y los músicos del shetl ya estaban borrachos: abrazándose, dándose la mano, hurgándose con los dedos, recolocando los muslos, todos pensando solo en ella. [...] Primero llegó la niebla, y después la lluvia, tan lenta que uno podía seguir con la mirada la caída de cada gota [...] la gente hacía el amor, con furia y avidez, en los oscuros rincones que separaban las casas y bajo las cuerdas que colgaban de los sauces llorones. Las parejas se tumbaban a la orilla del río, arañándose la espalda con las conchas, ramas y guijarros que viajaban en las aguas bajas. Se revolcaban sobre la hierba: muchachos de latón impulsados por la lujuria, muchachas de jade menos húmedas que el aliento sobre el cristal [...] desde el espacio, cuando los astronautas ven a gente haciendo el amor, lo que perciben es un diminuto rayo de luz [...] Algunas noches, ciertos lugares brillan un poco más. Es difícil soportar la visión de Nueva York el día de San Valentín, o de Dublín en San Patricio. La antigua ciudad amurallada de Jerusalén se enciende como una vela cada una de las ocho noches de Chanukah" |
§ Quaedam.com · 2000 caracteres · interior día · laMentira · correo · Mir&Mor · feed |