Por veredas de sueño y habitaciones sordas tus rendidos veranos me aceleran con sus cantos. Una cifra vigilante y sigilosa va por los arrabales llamándome y llamándome,
pero qué falta, dime, en la tarjeta diminuta donde están tu nombre, tu calle y tu desvelo, si la cifra se mezcla con las letras del sueño, si solamente estás donde ya no te busco.
Julio Cortázar, Objetos perdidos
Lo ha mentido el Mentiroso. 28.6.07