Años 50 en la bahía de Minamata, Japón. Los gatos empezaron a lanzarse al mar, se les veía vagar enloquecidos por la calle. Poco después, algunos niños mostraron problemas en el sistema nervioso. La misteriosa enfermedad saltó a los adultos, produciendo falta de sensibilidad en las extremidades, descoordinación, ceguera, parálisis, muerte. Se consideró a la gente de la zona como apestados, y se les aisló, hasta que éstos se rebelaron y consiguieron que se investigara.
En 1961 se demostró que la empresa Chisso llevaba de los años 20 vertiendo mercurio al agua, contaminando a los peces y moluscos que después comían los habitantes de la bahía. Hasta 1968, el gobierno no pudo obligar a cerrarla. Los propios pescadores habían convencido a Chisso de que instalase la fábrica allí, esperando beneficiarse de los puestos de trabajo y prosperidad que traería. Todo esto ocurrió en el Japón postbélico donde la industria y la recuperación del honor eran el principal objetivo de los japoneses.
Los vertidos no cesaron por las demandas, sino porque el uso del mercurio dejó de ser rentable para Chisso, y la bahía tiene el dudoso honro de haber dado nombre a una enfermedad, "El mal de Minamata", que se refiere a las intoxicaciones por mercurio tratado químicamente (el mercurio en estado puro es inofensivo para el hombre).
Rastreen los enlaces para encontrar números de víctimas, ya que las cifras van aumentando año a año, y es difícil quedarse con un número. Por otra parte, sería injusto reducir a números la inmensa podredumbre que produce el ser humano a veces.